Pioneros de la informática, ALAN TURING


El test para determinar la inteligencia de una máquina tomó su nombre de este matemático británico. La mayor parte de su trabajo, sin embargo, lo realizó para el servicio de inteligencia militar durante la última guerra mundial

xturingAlan Turin desde muy joven mostró una extraordinaria intuición científica. Estando en la escuela, escribió a su madre: “Me parece que siempre quiero hacer las cosas a partir de aquello que abunda más en la naturaleza”. Los matemáticos ofrecen pronto muestras de su talento, y Turing, tan pronto supo leer y escribir, empezó a componer versos y a diseñar bicicletas anfibias.

Mientras su padre se hallaba en Madrás, trabajando para el Inian Civil Service, Turing ganó numerosos premios escolares y más tarde una beca que le llevaría al Kings Collage de Cambridge. Durante su permanencia en esta ciudad, primero como estudiante y luego como miembro de la junta de gobierno de su colegio, fue cuando su interés empezó a centrarse en los problemas de la lógica matemática.

En 1931, el matemático checo Kurt Godel asombró al mundo científico con el descubrimiento de que había teoremas matemáticos que eran verdaderos aunque nunca pudieran probarse. Alan Turin se puso a investigar aquellos que podían ser probados. Propuso una máquina, cuya construcción dejó a la imaginación, que podría realizar de manera mecánica los procesos que por regla general lleva a cabo un matemático. Para cada proceso había una máquina: por ejemplo, una máquina para sumar, otra para dividir, y una tercera para integrar, y así sucesivamente. Más tarde estas máquinas serían conocidas como máquinas de Turing.

El joven matemático investigó los trabajos de estas máquinas imaginarias y llegó a la notable conclusión. En vez de destinar la realización de cada proceso matemático a una máquina independiente, era posible diseñar un aparato “universal” que fuera capaz, al ser “programado”, de cumplir las funciones de cualquiera de las máquinas especializadas. Alan Turing había encontrado así, casualmente, la teoría del ordenador programable.

Al estallar la segunda guerra mundial, Turing fue rápidamente alejado del mundo académico y reclutado por la Escuela de Códigos y Cifrados del gobierno británico, situada en el Bletchley Park (Buckinghamshire). Si no hubiera sido por el conflicto bélico, quizás sus máquinas hubieran continuado siendo una entelequia.

Las actividades que se realizaban en el Bletchley Park, que eran altamente secretas, consistían de manera primordial en descifrar con suma urgencia los códigos militares alemanes. Debido a que estos códigos podían ser cambiados diariamente, era necesario el empleo de máquinas para su desciframiento antes de que los servicios alemanes introdujeran nuevos códigos. Bletchley Park se convirtió en un inmenso centro de procesamiento de información. Promediada la guerra, Turing fue enviado a Estados Unidos, con el fin de que creara unos códigos seguros para comunicaciones trasatlánticas entre los países aliados.

Debido al carácter secreto de su trabajo en esta época, se dispone de muy pocos datos sobre su actividad. Sin embargo, se cree fundamentalmente que conoció a Von Neumann cuando se hallaba en Princeton (Nueva Jersey). Hacia el final de la guerra, Turing recibió el encargo de empezar los trabajos para la construcción de un ordenador totalmente británico, destinado al National Physical Laboratory, y que recibiría el nombre de ACE (Automatic Computing Engine).

Esta máquina tardó mucho tiempo en ser construida, pero muchas de sus características eran superiores a las del ENIAC. Frustrado por el lento avance, Turing dimitió y se fue a vivir a Manchester, donde empezó a colaborar en el proyecto del ordenador de la universidad. Al mismo tiempo era asesor de la compañía Ferranti y, por tanto, colaboró en la construcción de los primeros ordenadores fabricados en Gran Bretaña.

Turing fue una personalidad excéntrica, que se dedicó a lo que sabía que era importante sin preocuparse de prejuicios sociales o cortapisas legales. Un amigo dijo de él que era “divinamente retrasado” para ver los errores de los otros, pero su genio científico era intachable. En 1952 fue condenado por acusaciones relativas a homosexualidad y, dos años más tarde, se suicidó. ¿Quién puede predecir cuál hubiera sido su contribución al desarrollo de la inteligencia artificial si no hubiera adoptado esa trágica determinación?

(Fuente: Enciclopedia Mi Computer, fascículo 10 . Editorial Delta, 1984.)

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