Pioneros de la informática, HERMAN HOLLERITH


El inventor que colocó las cifras de la población de Estados Unidos en tarjetas perforadas y fundó la mayor empresa de informática del mundo.

XHolleritHollerith nació en Estados Unidos en 1860. Después de graduarse en la Universidad de Columbia consiguió empleo en la US National Census Office (Oficina Nacional de Empadronamiento), ayudando a elaborar estadísticas tomadas del censo de 1880. Todo el trabajo se realizaba a mano y resultaba concienzudamente lento; lo era tanto que, de hecho, cuando diez años más tarde llegó el momento de realizar el censo siguiente, en la oficina todavía no habían terminado de tabular los resultados del anterior. Hollerith sabía que su mayor aptitud era su poder de invención; con el objeto de entrenarse como inventor y desarrollar sus cualidades creativas, abandonó su trabajo en la National Census Office e ingresó en la Patent Office (Oficina de Patentes) de Washington.

La primera idea de Hollerith fue la de codificar información en cinta de papel. La cinta de papel estaba dividida en “campos” mediante marcas de tinta. Cada campo representaba diferentes categorías: por ejemplo, varón o mujer o blanco o negro. La presencia de un agujero en el campo varón/mujer significaba la persona era varón, mientras que su ausencia implicaba que se trataba de una mujer, y así sucesivamente. Estos agujeros después se podían “leer” mediante una máquina. Sus primeras patentes se produjeron en 1884 y dedicó los años siguientes a perfeccionar el sistema. Empezó por procesar la información relativa a las estadísticas de sanidad de las ciudades norteamericanas, que se estaban desarrollando rápidamente, y de la administración militar.

Cinco años después, en 1889, perfeccionó la idea de la cinta de papel perforado utilizando tarjetas separadas para cada persona. Las tarjetas eran del tamaño de los billetes de un dólar; se dice que esto se debió, en parte, a que los únicos equipos que se pudieron adaptar habían sido construidos para manipular dinero. Originalmente los agujeros eran redondos y se hacía con el punzón que utilizaban los conductores de autobuses para perforar los billetes, pero luego se construyeron punzones especiales para cortar un agujero cuadrado de 6 mm. Así se podía incluir gran cantidad de información en una sola tarjeta.

La ventaja que ofrecen las tarjetas individuales sobre la cinta continua es que, además de obtener los totales, la información se puede clasificar. Por ejemplo, a usted tal vez le interese saber qué cantidad de mujeres blancas de 80 años de edad viven en la ciudad de Nueva York. Se podrían clasificar todas las tarjetas y las que tuvieran agujeros perforados en estos tres campos se podrían separar mecánicamente del resto. Estas primeras máquinas sólo podían producir totales, pero posteriormente Hollerith introdujo la suma y otras operaciones aritméticas sencillas.

El éxito comercial llegó en 1889, cuando el Bureau of Census (Departamento de Censos) convocó un concurso para proveerse de un sistema de equipos que procesara el censo que se realizaría al año siguiente. Los sistemas se probaron volviendo a tabular los datos obtenidos del censo anterior. La convocatoria la ganó el equipo de Hollerith. Para entonces todas sus máquinas estaban amparadas bajo patentes y él aprovechó su monopolio para cargarle al gobierno 65 céntimos por cada mil tarjetas procesadas. Aunque cada habitante de Estados Unidos tenía su propia tarjeta individual, Hollerith sólo tardó dos años en hacer el trabajo. Anunció que la población del país era de 56 millones de habitantes y presentó la factura al gobierno.

Cuando llegó el momento de realizar el censo de 1900, Hollerith había desarrollado una maquinaria muchísimo más eficaz, pero se negó a rebajar su tarifa. Cuando caducaron sus patentes, el gobierno buscó otras empresas, pero Hollerith superó a la competencia fundando su propia compañía, que posteriormente se convertiría en IBM (International Business Machines), firma que hoy está a la cabeza de las empresas fabricantes de ordenadores en todo el mundo.

(Fuente: Enciclopedia Mi Computer, fascículo 12. Editorial Delta, 1984.)

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3 comentarios
  1. ¡Jop! ¡No me imaginé que esta historia acababa con la fundación de IBM! :O

  2. afx dijo:

    Curioso el ahínco de Hollerith. Seguro que tuvo mucho que ver en el posterior despegue de IBM y su dominio en la informática empresarial hasta la década de los 80.

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