Pioneros de la informática, UNIVERSIDAD DE MANCHESTER

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El primer ordenador programable del mundo se ideó en la Universidad de Manchester

Acabada la segunda guerra mundial, la Universidad de Manchester nombro a dos nuevos profesores. Max Newman fue nombrado profesor de matemáticas después del trabajo de descifrar códigos que realizó en Bletchley Park con el Colossus, el primer ordenador electromecánico del mundo, y el ingeniero de radares, F. C, Williams, obtuvo el puesto de ingeniería eléctrica. Williams se llevó consigo a un joven ayudante, Tom Kilburn, que se había familiarizado con los problemas de dispositivos de impulsos con memoria electrónica mientras trabajaba con los radares durante la guerra. Posteriormente, Kilburn se convertiría en el primer profesor de la recién creada cátedra de estudios informáticos de esa Universidad.

Durante un viaje realizado en 1946 a Estados Unidos de visita a las instalaciones de radares, Williams había visto el prototipo del ordenador de válvulas, ENIAC y, de regreso a Gran Bretaña, consiguió que la Royal Society invirtiera 35000 libras esterlinas en un “laboratorio de máquinas de calcular” en la Universidad de Manchester. Éste no era el único centro docente empeñado en construir un ordenador de programas almacenados. La Universidad de Pennsylvania estaba construyendo el EDVAC, en la Universidad de Cambridge se estaba trabajando en el EDSAC y en el National Physical Laboratory se seguía trabajando en la elaboración del ACE. No obstante, en todos los proyectos se estaba utilizando un almacenamiento de memoria construido a partir de tubos en línea de demora de mercurio. El equipo de Manchester iba a hacer su máquina con un dispositivo de memoria, invención del propio Williams, que utilizaba un tubo de rayos catódicos. Para el otoño de 1947, Williams había conseguido retener 2048 bits durante varias horas.

Gracias al “tubo Williams”, en junio de 1948 el ordenador Manchester Mark I ejecutó con éxito un programa, convirtiéndose en el primer ordenador del mundo con programa almacenado. El ordenador Mark I podía ejecutar una instrucción en 1,2 milésimas de segundo. Un tubo de rayos catódicos permitía almacenar la información, la memoria tenía la ventaja de ser de acceso directo y se podía representar visualmente el contenido del almacenamiento principal o del registro de control.

Una vez demostrada la viabilidad del uso de un “tubo Williams” para el almacenamiento de memoria, se construyó una versión mejorada del Mark I, que se aplicó en problemas del diseño de óptica y en la generación de números primos. El consejero científico del Estado, sir Ben Lockspeiser, quedó tan impresionado con el rendimiento del ordenador, que encargó la construcción de una versión comercial del Mark I a una empresa local de Manchester. El Ferranti Mark I salió al mercado en febrero de 1951, anticipándose en cinco meses al UNIVAC; fue, pues, el primer ordenador disponible comercialmente.

Una importante innovación del Ferranti Mark I era su capacidad para modificar las instrucciones durante el proceso en virtud de otro almacenamiento denominado tubo “B”. En el momento requerido, éste podía agregar su contenido al registro de control y, por consiguiente, modificar el código de la instrucción original. Este principio aceleraba la ejecución de los programas. En sus primeros ordenadores la IBM utilizó algunas de las patentes del Manchester, y en una visita a la oficina central de la sociedad, en Nueva York, blasonada por doquier con el lema THINK (PIENSA) de la empresa, se le preguntó a Williams cómo fue que el equipo de Manchester había logrado construir un ordenador cuando todos los esfuerzos de la IBM habían fracasado. Williams respondió sin titubear: “¡Es que nosotros no nos paramos a pensarlo tanto!”

La llegado de Alan Turing a Manchester, en 1948, fue un gran estímulo para las actividades de programación. En 1950, Turing sacó a la luz el primer manual de programación de Manchester. Dos años después, al equipo de Manchester ya le rondaba la idea de construir un ordenador más compacto y económico. Sus planes se aceleraron con la invención del transistor, y en noviembre de 1953 entraba en funcionamiento en Manchester el primer ordenador de transistores del mundo.

A fines de la década de los cincuenta, Estados Unidos se estaba adelantando en cuanto a la tecnología de ordenadores, a resultas de lo cual el gobierno británico decidió invertir en un proyecto que ayudaría a que Gran Bretaña recuperara su liderazgo. En diciembre de 1962 se encargó el ordenador Atlas, que se construyó bajo la dirección de Tom Kilburn. Empleaba una palabra de 48 bits con formato de dirección sencillo, un almacenamiento principal de 16 Kbytes y una memoria en tambor de lectura solamente de ocho Kbytes. Se vendieron unidades al Atomic Energy Research Establishment, en Harwell, y a la British Petroleum.

(Fuente: Enciclopedia Mi Computer, fascículo 23. Editorial Delta, 1984.)

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2 comentarios
  1. afx dijo:

    Las universidades inglesas han estado a la cabeza de las innovaciones en la informática en épocas pasadas.

    Ejemplos como el Mark-1 y la Universidad de Manchester o ¡¡ el Sinclair QL y la Universidad de Cambridge !! 🙂 .

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