Pioneros de la informática, GOTTFRIED LEIBNIZ


Los científicos que trabajan en la creación de la quinta generación de ordenadores muestran cada vez mayor interés en las investigaciones de este pensador

Gottfried Leibniz fue la figura científica principal de su tiempo -el periodo conocido como el Siglo de las Luces-. Nació en la ciudad centroeuropea de Leipzig en 1646, y murió en Hannover en 1716. Durante sus setenta años de vida (el tipo de número exacto que se puede esperar de un matemático), formuló los principios del cálculo infinitesimal, realizó estudios sobre la dinámica y contribuyó con valiosas aportaciones a los campos de la geología, teología, historia, lingüística y filosofía. Y lo más importante para nosotros: desarrolló teorías básicas para la creación del ordenador.

Empezó a viajar a la edad de veinte años, después de que la Universidad de Leipzig rehusara concederle el doctorado en leyes debido a su juventud. Carente de recursos propios, Leibniz se vio obligado a desempeñar trabajos que interferían con sus investigaciones científicas. Con poco más de veinte años fue abogado y diplomático; más tarde fue bibliotecario y consejero de la familia real.

Los intereses de Leibniz eran muy amplios y en su naturaleza cosmopolita le condujo a viajar frecuentemente por Europa, manteniendo conversaciones y contacto con todos los grandes pensadores de su tiempo. Era prolífico escritor de cartas: mantuvo correspondencia con más de 600 personas.

Su primera contribución importante a la filosofía se produjo en 1672, cuando formuló el principio de la “razón suficiente”. Éste sostenía, simplemente, que tiene que haber una razón para todo, y “todo lo conduce alguien en el mejor de los mundos”.

Centrando su interés en las matemáticas, empezó a trabajar en el perfeccionamiento de la máquina de sumar de Blaise Pascal, inventada en 1642. Leibniz intentó mejorarla de forma que fuera capaz de multiplicar y dividir. Lo logró mediante un dispositivo mecánico llamado “cilindro de Leibniz”. El mecanismo de Leibniz fue un adelanto decisivo para su tiempo. Antes, debido a la complejidad de multiplicar con números romanos, esta operación aritmética sólo se enseñaba en los centros de estudio de mayor categoría. Una máquina que pudiera multiplicar mecánicamente la volvía más accesible. Después de haber perfeccionado esta máquina, Leibniz centró sus esfuerzos en la creación de un método que permitiera convertir el sistema decimal en otro de base binaria.

La mayor ambición del filósofo y matemático alemán era idear un lenguaje universal que pudiera emplear la claridad y precisión de las matemáticas para resolver cualquier problema que se le pudiera presentar a la humanidad. Su lenguaje debería utilizar símbolos abstractos para representar los “átomos” fundamentales del entendimiento, con un conjunto de reglas para manejar estos símbolos. Su intento resultó fallido; pero sus ideas fueron recogidas a principios del siglo XX por Bertrand Russell, quien intentó explicar las matemáticas en términos de “lenguaje” lógico formal.

En los últimos años, se ha visto incrementado el interés en las investigaciones de Leibniz por parte de los científicos que trabajan en el proyecto a largo plazo de crear la quinta generación de ordenadores. Estas máquinas, según se cree, podrán resolver cualquier problema humano con la misma velocidad y fiabilidad con que los ordenadores actuales ejecutan cálculos matemáticos. Para ello será necesario un tipo de lenguaje totalmente nuevo.

(Fuente: Enciclopedia Mi Computer, fascículo 13. Editorial Delta, 1984.)

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