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Además de construir dirigibles y transbordadores, este científico español contribuyó decisivamente al desarrollo de la informática.

Leonardo Torres Quevedo, el científico que aplicó por primera vez la aritmética de coma flotante a los ordenadores, nació en Santa Cruz (Cantabria) el 28 de Diciembre de 1852. Estudio en el Instituto de Bilbao y en la Facultad de Ingeniería de Madrid.

Su genio inventor alcanzó su punto culminante en los últimos años de su vida. A él se le debe la construcción del transbordador funicular aéreo junto a las cataratas del Niágara, que en la actualidad continúa en uso; además diseñó un dirigible dotado de una armadura funicular que reunía las características de los dirigibles rígidos y flexibles. Pero, básicamente, Torres era un hijo de su época y su principal interés se centraba en los dispositivos electromecánicos. En 1906, en Bilbao, exhibió ante el rey de España, Alfonso XIII, el prototipo de un barco dirigido a distancia por medio de las ondas hertzianas, y en 1911 inventó el primer jugador de ajedrez autómata. Para mover las piezas la máquina utilizaba unos electroimanes situados debajo de la mesa; estaba programada para ganarle una partida sencilla a un oponente humano.

El interés de Torres por los autómatas nació a raíz de su experiencia en las líneas de montaje de las plantas industriales de Europa de comienzos de siglo XX; y a lo largo de toda su vida se esforzó por separar los tipos de problemas que requerían pensamiento humano para su resolución de aquellos que se podían resolver automáticamente.

En 1914 publicó un estudio en el que demostraba la viabilidad de la construcción del ingenio analítico de Babbage empleando técnicas electromecánicas, y fue en este documento donde sugirió por primera vez la utilización de aritmética de coma flotante para todo futuro ordenador. En 1920 construyó una calculadora electromecánica que utilizaba una máquina de escribir adaptada para dar entrada a los números e imprimía los resultados automáticamente. La máquina de escribir estaba conectada a la calculadora mediante cables telefónicos, y Torres previó la posibilidad de acoplar muchos terminales a una calculadora central (o unidad de proceso).

Torres Quevedo fue condecorado por la Academia Francesa de Ciencias, y con posterioridad sería nombrado presidente de honor vitalicio de la Academia de las Ciencias de Madrid. Falleció en Madrid el 18 de diciembre de 1936.

(Fuente: Mi Computer, fascículo 18. Editorial Delta, 1984.)

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